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Las Subvenciones: Gastar el dinero de los ciudadanos quedándose los políticos un buen pellizco. ¿Pellizco? ¡NO, una buena mordida!

Creada11-04-2003
Modificada04-05-2013
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Septiembre1

Las Subvenciones

Una subvención es un dinero que los políticos le quitan a los ciudadanos y lo destinan a un objetivo que el político piensa que puede ser beneficioso para la sociedad.

Cabría preguntarse dos cosas: El político ¿es honrado?. ¿Realmente busca el máximo beneficio posible para los ciudadanos o es un corrupto que actuará primordialmente en su propio beneficio?

Y segundo, caso de que sea honrado, ¿cómo sabe el político que tiene razón?.

En la empresa privada, un empresario coge su propio dinero y lo arriesga en una empresa para conseguir un beneficio. Si hace algo que la gente no quiere, el empresario habrá perdido su dinero y, tras asumir las pérdidas, probará otra cosa. Si hace algo que la gente quiere, el empresario ganará mucho dinero.

Así es como funciona el mercado.

Entre todos los empresarios que hay en el mundo, cada año se intentan cien mil ideas nuevas, y la mayoría de ellas son un fracaso. La tercera parte de las nuevas empresas que se abren en España tienen que cerrar antes de seis meses. Otro tercio aguanta menos de dos años y solo un tercio de las empresas consigue mantenerse con beneficios suficientes para continuar funcionando durante más tiempo.

Menos del 5% de las empresas nuevas consiguen beneficios sustanciales y apenas una o dos de cada mil empresas consiguen dar el 'pelotazo' y conseguir unos beneficios astronómicos.

Realmente, dedicarse a empresario es casi tan arriesgado como la lotería, donde la mayoría pierde, una minoría gana un pellizco y solo unos pocos se llevan el gordo.

Por mucho que lo intente, para un empresario, antes de probar, es prácticamente imposible saber si va a tener éxito o equivocarse.

Podría decir que un político se equivoca tanto como un empresario, pero no es cierto, en realidad se equivoca más. Mucho más.

Como un empresario se juega su propio dinero es todo lo prudente que puede, pero eso no impide que, por lo menos la mitad de las veces se equivoque y tenga que cambiar su planteamiento inicial.

Un político que tiene una idea y decide probarla, no juega con su propio dinero, sino con dinero que no es suyo, el que se ha recaudado a los ciudadanos. Algunos políticos piensan que el dinero público es de los políticos. Otros que no es de nadie. Lo que está claro es que si un político piensa que un proyecto va a ser bueno para alguien (y no siempre el político está pensando en el conjunto de los ciudadanos), no se lo pensará dos veces antes de gastarse un dinero que no es suyo.

Los proyectos políticos están siempre pensados de una forma muy incompleta, se parte de una idea que tiene el político y se lleva a cabo con una inversión superior a la que arriesgaría un empresario en su primer intento.

Si un proyecto no funciona, el empresario, que está arriesgando su propio dinero, se preocupará de averiguar el motivo del mal funcionamiento. Estudiará qué hace falta para corregir los defectos y, si no resulta posible, aprovechar el trabajo realizado para reducir al mínimo las pérdidas.

Pero un político no puede asumir un fracaso, así que lo que hará será pedir más dinero.

Licencia para Robar

Y, por supuesto, esto es una fuente más de corrupción, no hay más que ver a qué empresas van destinadas la mayor parte de estas subvenciones para ver que la mayoría de ellas son empresas participadas por amigos de los políticos. Y cuando los llamo amigos no me refiero precisamente a una relación de amistad tal como la entiende la gente decente.

Como ejemplos más claros podemos ver a ministros que hacen contratos millonarios con una empresa de su hermano, empresario que sólo es dueño de un taller con un empleado y que lo único que hace es subcontratar con numerosas empresas todos los contratos que su hermanistro le consigue.

O un presidente de una comunidad autónoma que concede una subvención de diez M€ a una empresa en la que su hija trabaja como encargada de conseguir esas subvenciones llevándose una importante comisión por ello.

Las subvenciones son malas, sirven sólo para beneficiar a determinadas empresas, propiedad de amigos de los políticos o donde sus amigos y familiares se vayan a llevar una comisión. Por supuesto, con el fin de disimular, se hacen normas de acceso a las subvenciones de las que también se benefician algunas personas decentes, pero estos se llevan en total un porcentaje mínimo. La mayor parte del dinero de las subvenciones se la llevan unos pocos que han sabido elegir buenos amigos entre los políticos.

Pero en realidad, las subvenciones crean un problema mucho mayor a la sociedad. Si solo fuera que el político nos quita un dinero mediante impuestos y se lo queda en su bolsillo, el problema sería grave, pero en realidad es mucho peor.

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