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Propuesta para la eliminación del sexismo en el lenguaje

Creada06-07-2014
Modificada06-07-2014
Total Visitas199
Septiembre2

 


    Mesa de Conserjas y Conserjes    
 

Cuando entré en la Oficina de Empadronamiento del Ayuntamiento y ví ese cartel me quedé sorprendido.

¿Cómo es posible que en una institución oficial se permita una falta de ortografía semejante?

Lenguaje Sexista

En los últimos años es cada vez más frecuente en los discursos políticos y sindicales utilizar expresiones como "Españoles y Españolas", "Ciudadanos y Ciudadanas", "Trabajadores y Trabajadoras", "Diputados y Diputadas". En ocasiones llegan a extremos ridículos, como cuando inventan palabras, como "Miembros y Miembras", para referirse a conceptos en los que no tiene sentido la aplicación de género.

Las personas que utilizan estas expresiones lo hacen para denunciar que el lenguaje es sexista y engloba sólo a los varones, cuando también deben tenerse en cuenta las mujeres, que forman la mitad de la población y que deben ser mencionadas con tanta frecuencia como los hombres.

En gran parte tienen razón. El lenguaje nació hace miles de años y ha ido evolucionando con el paso de los siglos, y la mayor parte de esa evolución se ha producido en sociedades sexistas donde las mujeres estaban excluidas de la mayor parte de las instituciones.

Ejemplos del sexismo del lenguaje lo tenemos en las palabras usadas para las profesiones, en las que hace algunas décadas, el femenino de muchas profesiones no se refería a una mujer que la ejerciera, sino a la esposa del hombre que tenía esa profesión. Así ocurría por ejemplo con palabras como Alcaldesa y Doctora.

Incluso la misma palabra profesional, tenía dos significados radicalmente distintos. UN Profesional es un hombre que hace muy bien su trabajo. UNA Profesional es una prostituta. Que supongo que también puede hacer muy bien su trabajo, pero ¿por qué antiguamente se asumía que una mujer sólo podía ser profesional si era una prostituta?

Hoy en día la sociedad no es tan sexista como hace pocas décadas, pero aún conserva muchos síntomas de ello.

Las profesiones, ocupadas ya casi todas tanto por hombres como por mujeres, han incorporado con cierta facilidad el género femenino para referirse a las mujeres que las ejercen.

El sexismo, y su variante violenta, el machismo, siguen existiendo y aún lo harán mientras no se erradiquen de la educación infantil y de la cultura esas lacras de la sociedad.

El sexismo también debe ser erradicado del lenguaje, pero eso no significa que para ello tengamos que llegar a extremos ridículos en los que perdamos un tiempo innecesario en repetir en todo discurso, "Señores diputados y señoras diputadas. Todos los españoles y todas las españolas deben ser trabajadores y trabajadoras para ser productivos y productivas".

Asumimos que las palabras masculinas engloban a los hombres y las femeninas a las mujeres. Sería deseable que hubiera una palabra que englobara a todas las personas, sin distinción de género.

Normalmente usamos para ello el masculino para incluir a ambos géneros, pero eso puede dar lugar a que algunas personas sientan que se está excluyendo a una parte del grupo al que se hace referencia.

Los niños, que son mucho más literales e inteligentes que muchos adultos, son los que muchas veces se sienten confundidos por esta diferencia en el lenguaje.

Cualquier maestro ha experimentado que si en medio de la clase dice: "Todos los niños que salgan al recreo" ocurre que los niños se apresuran a salir y las niñas se quedan sentadas esperando sus instrucciones.

Se les puede enseñar que la palabra "niños" a veces significa "niños" y a veces significa "niños y niñas", igual que aprenden que no se dice "rompido", como sería lo lógico y natural, sino "roto". Pero todas esas "idiotisincracias" del lenguaje no hacen más que crear confusión en los niños y hacerles ver que hay una diferencia cuando realmente no tienen edad para que esa diferencia tenga ninguna importancia.

Usar el género masculino de una palabra para englobar a ambos géneros da al lenguaje un sesgo cultural que, imbuido desde la infancia, tiende a perpetuar ese sesgo, con todas sus implicaciones sexistas en otros muchos aspectos de la sociedad.

Pero usar ambos géneros en todo discurso tiende a alargarlos innecesariamente.

Una solución sería añadir un tercer género. Ya existen los géneros masculino o femenino.

Añadamos un tercer género gramatical. El Género Global.

Propuesta de Lenguaje NO Sexista

Las palabras terminadas en la letra A son generalmente femeninas. Deberían serlo siempre.

Las palabras terminadas en la letra O son generalmente masculinas. Deberían serlo siempre.

Cuando se quiera mencionar un grupo diferenciando a sus integrantes por sexo, utilizar siempre la terminación A y O. Por ejemplo: Diputados y Diputadas. Fontaneros y Fontaneras. Abogados y Abogadas.

Todas esas palabras son correctas actualmente, pero se impone extender la misma regla para todas las palabras que hagan referencia a personas en las que se quiera diferenciar por sexos. Por ejemplo: Periodistas y Periodistos. Señoras y Señoros. Conserjas y Conserjos.

Y cuando queramos referirnos a un grupo de personas sin hacer diferencia entre los géneros, usar siempre la terminación en la letra E. Por ejemplo: Diputades, Fontaneres, Abogades, Periodistes, Señores y Conserjes.

Cuando digamos la profesión de una persona podemos hacer hincapié en la profesión, ignorando el sexo (Pedro es une periodiste. Laura es une periodiste) o, si creemos que ese dato es relevante y requiere recalcarlo, diremos la profesión destacando el sexo (Pedro es uno periodisto. Laura es una periodista)

A mí me parece que esto es más sexista que lo otro. Lo que importa en este caso no es el sexo (o no debería serlo), sino la profesión.

El discurso que expusimos al principio:

"Señores diputados y señoras diputadas. Todos los españoles y todas las españolas deben ser trabajadores y trabajadoras para ser productivos y productivas".

lo podríamos dejar de la siguiente forma:

"Señores diputades. Todes les españoles deben ser trabajadores para ser productives".

El papel de la RAE

Según las reglas de ortografía de la Real Academia Española, que se encarga de la redacción de los diccionarios y las reglas gramaticales del Español, la frase anterior contiene cuatro palabras mal escritas, pero tengamos en cuenta que la RAE no es, o no debería ser, una institución NORMATIVA, sino DESCRIPTIVA. Su labor no debe ser decidir cómo se debe hablar, sino describir cómo habla la gente.

El lema expuesto en el escudo de la RAE, "Limpia, Fija y da Esplendor" no es más que una expresión arrogante en la que la RAE se quiere arrogar la función y la autoridad para decidir sobre algo que NO ES patrimonio de ella, sino de les españoles y de todes les hispanohablantes, no de ninguna institución oficial.

Nosotres, les hispanohablantes, somos les que decidimos cómo queremos hablar, y nuestros únicos límites para esa libertad es que se conserve la comprensión del mensaje que queremos transmitir. Les académiques de la RAE tienen una función: Escuchar cómo habla la gente y describirlo. Pueden proponer normas para regularizar el lenguaje, para hacer que les navarres, canaries y argentines sigan las mismas normas gramaticales, pero quien debe decidir somos nosotres, todes les hispanohablantes.

Mensaje a les polítiques y organizaciones de opinión

En vez de usar expresiones redundantes como "Señoras y Señores", "Diputados y Diputadas", "Trabajadoras y Trabajadores", "Españoles y Españolas", ustedes son les más adecuades para reformar y dar publicidad a esta nueva regla gramatical en la que se introduce un nuevo género gramatical, el Género Global, que engloba a las personas de ambos sexos.

Utilicen en sus discursos las palabras del género global. Dejen de decir "Ciudadanos y Ciudadanas" y usen en su lugar Ciudadanes.

A muchas personas, sobre todo las de más edad, podrá chocarles este cambio, pero pronto se acostumbrarán a ello, y en cuanto todes les niñes aprendan a entender el lenguaje no sexista, las niñas no se quedarán esperando instrucciones específicas para ellas cuando su maestre les diga: "Todes les niñes al recreo".

Cuando vuelva al Ayuntamiento, voy a sugerir a la conserja que cambie el cartel, pues tiene una falta de ortografía.

Debería decir:


    Mesa de Conserjas y Conserjos    
 

O, para abreviar:


    Mesa de Conserjes    
 

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

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