| Documental | Construir un Universo (Richard Hammond Builds a Universe) |
| Producida | por BBC para Discovery Channel, año 2013 |
| Richard Hammond describe la receta, cuáles son los ingredientes y cómo dosificarlos para construir un Universo | |
El Universo que conocemos se originó hace 13'8 Ga (Giga años, Miles de Millones de años).
La mayoría de los científicos actuales piensa que antes de ese momento no existía NADA.
Entonces se produjo el Big Bang: Apareció el Universo.
El nombre de Big Bang puede confundir ya que en realidad no hubo ningún Bang, no hubo ninguna explosión. El Universo, en su origen, era más como un globo inflándose a gran velocidad.
Yo prefiero utilizar otra analogía: El Universo es una Onda.
Si en la superficie 2D de un lago tiras una piedra, se genera una onda 1D que se expande en la superficie 2D.
Si en un volumen 3D de aire resuena una campana, se genera una onde 2D que se expande en las 3 dimensiones del aire.
Si en una brana 4D se produce una perturbación, se genera una onda 3D que se expande en la cuarta dirección a través de la brana 4D.
ESE es nuestro universo, no lo que hay dentro de la onda, sino el mismo frente de la onda.
El universo NO ES la superficie de un globo que se está hinchando a toda velocidad, sino el frente de una onda 3D que se está expandiendo en una brana 4D.
Y era una velocidad muy grande. En sólo una mil millonésima de segundo ya tenía el tamaño del Sistema Solar.
Y algo extraño: esa expansión no tuvo un punto de origen. La expansión se produjo en todas partes al mismo tiempo. En realidad, estemos donde estemos, podemos considerar que ESE es el Centro del Universo en expansión.
Durante los primeros tiempos del Universo, era un lugar oscuro. No había estrellas.
En realidad, el motivo de que el Universo fuera oscuro no era que no hubiese estrellas. La materia existente estaba tan caliente, millones de grados, que tenía que resplandecer tal como el hierro fundido. Si el Universo era oscuro era sencillamente porque era tan denso que los fotones no eran capaces de recorrer ni un metro antes de chocar con otros átomos.
Lo único que existía era Hidrógeno.
La Fuerza de la Gravedad formó grandes condensaciones de Hidrógeno que, debido a la presión de su interior comenzó a fusionarse creándose las primeras estrellas del Universo.
En su interior el Hidrógeno se convertía en Helio, y éste en Oxígeno, Carbono y, sucesivamente, todos los elementos de los que estamos hechos nosotros y todos los objetos que nos rodean. Después las estrellas explotaron en forma de Supernovas y esparcieron todos esos átomos por el Universo en forma de gas y polvo.
Una exposición demasiado simplificada. Para ver una explicación más completa y precisa ver Las Fábricas de Átomos del Universo
Hace 5 Ga, una nube de gas y polvo de los diferentes elementos, surgidos de una, o probablemente varias supernovas, comenzó a concentrarse para formar nuestro Sol.
En torno al Sol aún quedó una nube de gas y polvo en la que se formaron varios planetas. El mayor de todos, Júpiter, era tan grande que fue absorbiendo la mayor parte de toda la nube de polvo.
Al chocar con las partículas de polvo que encontraba en su camino, Júpiter se iba ralentizando, y al hacerlo iba cayendo en dirección al Sol. Su órbita era una espiral que se iba cerrando y barriendo todo el Sistema Solar. Esta caída pudo durar varios millones de años en los que Júpiter barrió una órbita cada vez más cerrada y, de seguir así hubiera limpiado de polvo todo el Sistema Solar hasta caer en la superficie del Sol.
Fue el mismo Sol el que lo impidió.
El Sol generó un Viento Solar que barrió el Sistema Solar empujando las partículas de gas y polvo hacia el exterior, hasta la distancia de Plutón, en el Cinturón de Kuiper, y aún más lejos, hasta la Nube de Oort, a un año luz de distancia en torno al Sol.
Al limpiar de polvo el interior del Sistema Solar dejó de actuar el freno de los planetas y Júpiter dejó de caer en espiral hacia el Sol.
En el Sistema Solar interno quedaron varios millones de planetesimales, aspirantes a planetas, de muy diversos tamaños. Todos giraban en torno al Sol y en ocasiones pasaban tan cerca los unos de los otros que su propia fuerza gravitatoria los podía desviar en cualquier dirección aleatoria. O chocar.
Algunos planetesimales cayeron hacia el Sol. Otros se alejaron para siempre hacia el vacío interestelar. Los que chocaban formaban planetesimales aún más grandes o, si el choque era demasiado violento se partían en fragmentos más pequeños.
Todo era caos, pero con el tiempo la mayor parte de los planetesimales supervivientes comenzaron a girar en torno al Sol en direcciones similares, los choques de frente dejaron de producirse y los choques por alcance, cada vez más frecuentes, hicieron que muchos planetesimales se fusionaran para formar unos cuantos planetas.
El planeta más importante para nosotros es la Tierra, el único que está a la distancia adecuada para que el agua exista en estado líquido, y lo bastante grande para retener una densa atmósfera que nos permita vivir en la superficie.
Casi todos los astrofísicos asumen que de la nube primigenia de gas, polvo y escombros, primero se formó el Sol, y después los planetas.
Yo siempre he pensado que eso no puede ser.
En la nube primigenia se empezaron a formar aglomeraciones de escombros y polvo. Muchas. Las más grandes crecían más rápido que las pequeñas. La mayor de todas, alfa, se convirtió en el centro gravitatorio del sistema. La siguiente en tamaño, beta, adquirió una órbita alrededor de alfa. Y arrastrados por su gravedad, todos los planetesimales que se estaban formando se acoplaron al plano orbital de beta.
Muchos planetesimales chocaron entre ellos y, como siempre, los más grandes crecían más que los menores. Hasta que alfa llegó a ser tan grande que en su núcleo comenzaron las reacciones de fusión que convirtieron a alfa en una estrella. Y cuando su viento solar barrió los gases y el polvo del Sistema, aún quedaron varias decenas de planetas que en los cientos de millones de años sucesivos siguieron chocando entre sí hasta que sólo quedaron una decena de planetas.
Beta se convirtió en Júpiter, y los planetas que sobrevivieron fueron los que quedaron en órbitas bastante estables.
Construir una sola estrella en el Universo infinito no tiene mucho sentido así que, ya puestos, con el mismo proceso que hemos fabricado nuestro Sol fabricaremos 300 mil millones de estrellas similares y las agruparemos en una galaxia, la Vía Láctea.
La Vía Láctea tiene forma de lenteja, bastante gruesa por el centro y más afilada por los bordes, y éstos están agrupados en brazos espirales.
Es una suerte que nuestro Sol se encuentre en la periferia, pues más hacia el centro de la galaxia hay tantas estrellas que muchas de ellas forman sistemas dobles y triples, y las explosiones de supernovas son tan abundantes que nos veríamos bombardeados con frecuencia por intensas radiaciones que harían peligrar la Vida en la Tierra.
Además, en el centro de nuestra galaxia hay tantas estrellas que muchas de ellas se han fusionado para formar un Agujero Negro Supermasivo, que también emite intensas radiaciones que nos dañarían si estuviéramos demasiado cerca.
En realidad, según las últimas teorías, las galaxias no son las que hacen que en su centro se formen los Agujeros Negros Supermasivos, sino que son éstos, originados en el Big Bang, los que hacen que a su alrededor se formen las galaxias.
Hay un problema. Las estrellas como el Sol y su vecindario se mueven alrededor de la Vía Láctea a unos 220 Km/s y dan la vuelta completa cada 225 Ma. Pero a esa velocidad las estrellas no deberían rodear la Galaxia, sino que deberían seguir en línea recta y alejarse de ella.
Si contamos todas las estrellas que hay en la Vía Láctea no tienen masa suficiente para desviar la trayectoria del Sol y mantenerlo en una órbita estable. DEBE haber algo más que atrae al Sol y a las demás estrellas y las mantiene en la órbita galáctica, y ese algo DEBE pesar cinco veces más que todas las estrellas de la Vía Láctea.
A ese 'algo' que no podemos ver ni percibir por ningún medio conocido pero que DEBE existir, lo llamamos Materia Oscura, y es lo que hace que las estrellas no salgan disparadas de la galaxia debido a su alta velocidad.
Estamos en la superficie de un pequeño planeta. A nuestro alrededor hay un inmenso universo, con cientos de miles de millones de galaxias.
Si la Tierra fuera un poco más grande o más pequeña, si estuviéramos más lejos o cerca del Sol, si éste fuera algo más brillante o más frío, o si estuviéramos más cerca del centro de la Vía Láctea, nosotros no estaríamos aquí.
Si la primera parte de este documental me ha parecido bastante correcta, esta segunda es algo más pobre.
Para comprender el proceso por el que ha llegado a existir el Universo tal como lo conocemos hay que seguir los pasos sucesivos por orden cronológico, y aquí se exponen en un orden diferente, quizás para hacerlo de forma más amena, pero en mi opinión muy incorrecta.
No obstante, como introducción al conocimiento de la estrecha relación que hay entre nuestra existencia y el infinito universo es un magnífico y muy recomendable documental.
Ver también Richard Hammond: Construir un Planeta
Escrito y Publicado el 22 de Junio de 2015