Documental El Cura, su Amante y el Santo Grial
(The Holy Grail and Royal Blood,
El Santo Grial y la Sangre Real)
Serie Mitos y Leyendas T3 E10 2014
¿Encontró Berenger Saunière, el cura de Rennes le Chateau, un Tesoro o un Secreto que le hizo inmensamente rico?

 

En 1885, el sacerdote Bérenger Saunière fue nombrado párroco de la pequeña ciudad francesa de Rennes le Château.

Al llegar se encontró con una capilla casi en ruinas que había pertenecido a los señores del castillo de la ciudad y que estaba dedicada a María Magdalena.

María Magdalena

Según la Biblia, María Magdalena fue la primera persona a la que Jesús se apareció tras su crucifixión. Después de esto desapareció de los libros del Nuevo Testamento, aunque se la menciona numerosas veces, y con un papel muy importante, en muchos Evangelios Apócrifos donde se la retrata como la más íntima confidente de Jesús, y probablemente su esposa.

La Iglesia Romana no quería aceptar esa posibilidad y en el siglo IV intentó borrarla de la historia, ordenando destruir todos los evangelios que se apartaran del canon de los cuatro evangelios aceptados.

En algún momento surgió la leyenda de que María Magdalena, huyendo de los enemigos de la Iglesia Cristiana original, había huido a Egipto y de allí se había embarcado hacia Marsella, ciudad con la que José de Arimatea, su protector y amigo, tenía relaciones comerciales.

Según la leyenda, María Magdalena llevó consigo el Santo Grial, la copa de la que Jesús había bebido en la Última Cena y que había recogido su sangre durante la crucifixión.

La Herejía de los Cátaros

En el siglo XII, en el Sur de Francia, existía una secta cristiana que veneraba a María Magdalena y que se decía que poseía numerosos tesoros, entre los que se encontraba el Santo Grial.

La Iglesia los consideró herejes y ordenó su matanza, pero por más que buscaron no consiguieron encontrar ese tesoro.

La Fortuna de Saunière

A pesar de su escaso sueldo, Saunière pudo contratar a una criada, Marie Dénarnaud.

En 1886 Saunière dijo que había recibido una donación de una condesa para reformar la iglesia. Durante la reforma se encontró una pequeña botella en cuyo interior había un pergamino. El pergamino mostraba la localización de un tesoro bajo el suelo de la iglesia y en una cripta en el cementerio.

Saunière hizo levantar el suelo en el lugar señalado y los obreros encontraron una olla con monedas y joyas de oro. Saunière le quitó importancia, diciendo que eran medallas de la Virgen de Lourdes y se llevó el recipiente.

En las noches siguientes Saunière, con la ayuda de su criada, excavó en varias tumbas hasta encontrar la segunda parte del tesoro.

Su comportamiento no pasó desapercibido por la gente del pueblo que se sorprendió también al ver que Saunière comenzó a recibir más de un centenar de cartas cada día procedentes de todo el mundo.

De repente se descubrió que tenía más de 100.000 francos en el banco y comenzó a pagarlo todo en efectivo, iniciando numerosas reformas en la iglesia. En estas reformas hizo incluir numerosas pistas y elementos extraños, como un demonio sujetando la pila bautismal, una falda escocesa en una escena del Vía Crucis o el letrero que recibe al visitante en la entrada de la iglesia: Este lugar es terrible.

Tras la reforma de la iglesia, Saunière comenzó a gastar el dinero en sí mismo.

Compró un terreno y se hizo construir una mansión, Villa Betania,  con una torre estilo medieval a la que llamó la Torre Magdala. En ella recibió y agasajó con caros vinos y manjares a visitantes ricos y poderosos de todo el mundo.

En total se gastó 200.000 francos, el equivalente de varios millones de Euros.

En 1902, el obispo de Carcasonne le requirió para que dijese de dónde procedía su riqueza, pero Saunière se negó. La Iglesia le destituyó de su cargo y le prohibió oficiar misas, pero Saunière construyó una capilla en su villa a la que siguió asistiendo la gente del pueblo.

Iniciaron un juicio eclesiástico contra él, pero Saunière murió en 1917, antes de que terminara el juicio. Todas sus propiedades las había cedido antes de morir a su criada y amante, Marie Dénarnaud.

El Tesoro de Blanca de Castilla

Treinta años más tarde, en 1946, se estableció en el pueblo, con su familia, el empresario Nöel Corbu.

Al conocer Villa Betania y a Marie Dénarnaud, quedó prendado de la propiedad y tras varias visitas le propuso comprársela. Ésta le reveló que Saunière le había legado un tesoro que tenía escondido y que, cuando supiese que iba a morir, le revelaría un secreto que le haría inmensamente rico.

Pero Marie tuvo un ictus que la dejó en cama incapaz de comunicarse. Cuando murió, en 1953, legó todas sus propiedades a Corbu, pero nunca llegó a decirle dónde estaba el tesoro.

Años después, Corbu publicó en un periódico sensacionalista la historia del sacerdote Saunière. Según Corbu, el tesoro no tenía nada que ver con María Magdalena ni con los cátaros, sino que era un tesoro escondido por la reina regente de Francia, Blanca de Castilla, en el siglo XII y destinado a pagar el rescate del futuro rey Luis IX que había sido capturado por los egipcios durante las cruzadas.

Corbu abrió un hotel restaurante en Villa Betania donde alojaba a gran cantidad de buscatesoros atraídos por la fantástica historia del tesoro escondido.

Se hicieron numerosas excavaciones sin éxito, hasta que en 1965 el ayuntamiento prohibió que se hicieran nuevas excavaciones.

El Santo Grial, la Sangre Real

En 1967, el escritor Gérard de Sède escribió un libro, El Oro de Rennes, en el que revelaba que Saunière había encontrado, no uno, sino dos pergaminos, y los publicó por primera vez.

De Sède afirmó que Saunière llevó los pergaminos al arzobispo que le encomendó llevarlos a las autoridades eclesiásticas de París. Cuando Saunière volvió, lo hizo con una inmensa fortuna.

El otro coautor del libro, Pierre Plantard, afirmó en una entrevista para la BBC que el tesoro no era material, sino que se trataba de un valiosísimo secreto y que la Iglesia le pagó por no hacerlo público.

Algún tiempo después, el periodista y escritor Henry Lincoln reveló que había descifrado un mensaje oculto en los pergaminos que habían sido publicados por De Sède y escribió un libro, El Enigma Sagrado, donde explicaba que María Magdalena, tras la muerte de Jesús, había viajado a Francia embarazada del mismo. De ese embarazo había surgido la estirpe de los reyes merovingios, de los cuales el último descendiente era el mismo Pierre Plantard.

El Santo Grial también era conocido como San Greal, pero no era una copa ni un cáliz sino que era, literalmente, Sang Real, la Sangre Real de Jesús a través de la descendencia de María Magdalena.

Sin embargo, algún tiempo más tarde se demostró que los pergaminos publicados por De Sède eran falsos. Habían sido compuestos por él mismo con ayuda de Plantard y publicados con la esperanza de que alguien desencriptase el mensaje escondido en el texto. Les pareció que la historia sería así más creíble que si eran ellos mismos los que publicaban el enigma y su solución.

El Origen de la Fortuna de Saunière

Pero si el tesoro no procedía de Blanca de Castilla ni de los Cátaros, ¿de dónde salió todo el dinero que Saunière se gastó durante aquellos 20 años de dispendio?

La explicación se demostró en el juicio eclesiástico que no terminó hasta después de la muerte de Saunière.

Las normas eclesiásticas permiten que las iglesias oficien 3 misas diarias. Saunière publicó en varios periódicos de la época anuncios como:

Sacerdote pobre de un pueblo pobre,
necesita misas para restaurar la iglesia.

Y con ello recibió donativos suficientes para celebrar cientos de misas diarias, cosa que, evidentemente, no hizo, convirtiéndose en el primer estafador masivo de la Iglesia Católica.

En mi opinión

Parte del contenido de este documental ya lo expliqué en un artículo que escribí en 2006, La Verdad sobre El Codigo da Vinci , a raíz del estreno de la película del mismo título.

En este documental del año 2014 se ofrecen varios datos adicionales que yo desconocía y que también resultan sumamente interesantes.

En cuanto a las historias narradas por los habitantes de Rennes que afirman que encontraron el caldero con monedas de oro, o que lo vieron por la noche excavando en las tumbas, solo quiero recordar que siempre que alguien dice que ha pasado algo extraordinario delante de supuestos testigos, éstos tienden a responder: ¡Ah, sí, que yo lo ví! ¡Y además...!

Por eso las mentiras extraordinarias llegan mucho más lejos que la insulsa verdad.

 

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Escrito y Publicado el 30 de Marzo de 2015