| Documental | La Maldición (The Curse) |
| Serie | Las Normas de la Biblia E1 2014 |
| Las Normas de la Biblia sobre las Maldiciones, los sacrificios infantiles y la blasfemia. | |
No darás ningún descendiente tuyo para sacrificarlo por fuego a Moloch.
Levítico 18,21
En la antigüedad había muchos pueblos en los que se pensaba que para apaciguar a los dioses había que ofrecerles sacrificios. Y si las calamidades que azotaban al pueblo eran muy grandes, los sacrificios tenían que ser mayores, así que se llegaban a sacrificar los propios hijos.
En el año 2000 aC en Oriente Medio estaba extendido el culto al dios Moloch, al cual había que sacrificar niños con cierta frecuencia para que permitiera vivir a otros.
Esto también ocurrió en Cartago, donde se han encontrado altares de sacrificios y cientos de urnas con restos de niños sacrificados.
Y en América, donde los aztecas realizaban sacrificios humanos hasta poco antes de la llegada de los conquistadores.
La historia de Abraham e Isaac representa un punto de inflexión de la cultura antigua, cuando Dios impide a Abraham que realice el sacrificio que él mismo le ha pedido. Después de este episodio Dios no vuelve a pedir sacrificios de los hijos de los israelitas, pero éstos sí que siguen haciéndolos de vez en cuando.
A quien maldiga a su padre o a su madre se le dará muerte.
Éxodo 21,17
Para entender esta norma hay que comprender lo que significaba 'maldecir' en tiempos antiguos.
Se creía que existían dioses y demonios y que se les podía conjurar para conseguir un bien o un mal para nosotros o para otros. Un rito que se practicaba en Egipto consistía en escribir un conjuro o petición de hacer un daño a alguien en una figura de barro o en un cuenco, llevarlo a un altar y, probablemente acompañado de un sacrificio, leer la invocación ante el altar, después de lo cual la figura de barro o el cuenco se rompían violentamente. Entonces se suponía que el dios o demonio invocados harían lo que se le había pedido.
Con pocas diferencias, este rito de invocación también se realizaba en Babilonia y en Israel.
Ese tipo de maldición es el que era castigado con la muerte cuando el receptor de la maldición era el padre o la madre del invocador.
Al hombre o mujer que sea medium o brujo se le dará muerte.
Levítico 20,27
Igual que en el caso de las maldiciones, las invocaciones a los espíritus de los muertos o de las cosas también eran castigadas con la muerte.
La creencia de que existían personas que podían hacer conjuros para perjudicar a otras estaba extendida en todo el mundo, e incluso es una superstición que sobrevive aún en nuestros días.
Los profetas del Antiguo Testamento podían hacer milagros en nombre de su dios, pero quien recurría a los poderes de otros dioses, demonios o espíritus malignos para hacer el mal a otros era considerado un brujo y debía ser sentenciado a muerte.
Otra prueba más de que los israelitas no eran monoteístas, sino monólatras.
Tal como la mayoría de los pueblos antiguos, los israelitas creían en muchos dioses, demonios y espíritus. Pero sólo adoraban a uno. Quien adoraba o invocaba a cualquier otro dios o espíritu era condenado a muerte.
A quien blasfeme contra el Nombre de Dios se le dará muerte. Toda la congregación apedreará al blasfemo.
Levítico 24,16
Había muchas formas de ejecutar a un reo y determinados delitos eran castigados con la horca o la decapitación o cualquier otra forma de muerte, pero en los crímenes religiosos lo habitual era que el castigo fuera administrado por toda la ciudad.
Esto se hacía así principalmente para asegurarse de que todos los miembros de la congregación manifestasen su acuerdo con el castigo. Aún cuando se tratase de lapidar a un vecino, amigo o pariente, quien no participase podía ser acusado de falta de lealtad lo que podría conllevar otro castigo.
No harás copular dos animales de especies diferentes. No sembrarás tu campo con una mezcla de dos clases de semillas. Tampoco te pondrás un vestido tejido con hilos de dos materiales distintos.
Levítico 19,19
Se puede comprender que los pastores y los agricultores de la antigüedad tuvieran normas para no mezclar animales de especies diferentes o siembras de semillas que tuvieran distinta época de germinación, pero ¿por qué prohibir que se puedan hacer vestidos de lana y lino, por ejemplo?
Parece ser que ésta es una norma impuesta por el afán de los sacerdotes de regular sobre temas en los que esa regulación resultaba innecesaria.
Son pocas las especies animales que se pueden reproducir en apareamientos cruzados, como por ejemplo las yeguas y los asnos, que darían como resultado un híbrido como el mulo, con algunas de las mejores características genéticas de ambas especies.
También en la agricultura, casi siempre es contraproducente sembrar semillas de distintas especies en el mismo campo, pero tratándose de una huerta a veces resulta beneficioso para el terreno y los cultivos entremezclar dos o más especies para que se críen juntas.
La libertad permite la experimentación y el descubrimiento de métodos mejores para conseguir los mejores frutos de la naturaleza, pero la prohibición mata la experimentación y el aprendizaje, así que esta norma perjudica a la sociedad impidiendo el progreso.
En cuanto a los vestidos de dos materiales diferentes, es posible que esta norma se impusiera como un medio de distinguirse de los extranjeros.
No vilipendiarás a Dios ni maldecirás a un líder de tu pueblo.
Éxodo 22,28
En el año 2000 aC existió el imperio Acadio, el primer imperio del que se tienen registros históricos.
En pocas décadas el imperio acadio fue destruido, al parecer por la gran sequía de tres siglos de duración que se produjo en aquella época.
Un poema escrito un siglo después de la caída de Acad narra como el rey desobedeció las órdenes de su dios y por eso el pueblo fue castigado.
Según los datos arqueológicos, el rey David reinó Israel entre los años 1010 y 970 aC. No era un personaje tan agradable como nos pinta la tradición.
Para aspirar al trono, David se casó con la hija del rey Saúl. Éste desconfiaba de David y le impuso una tarea que consideró difícil de conseguir: que le trajera 100 prepucios de filisteos.
Entre los egipcios existía la costumbre de cortar los penes de los enemigos derrotados para poder contabilizar las bajas enemigas. Al parecer esta costumbre seguía existiendo en Israel siglos después de volver de Egipto.
David cumplió con creces la orden de Saúl, trayendo 200 prepucios con los que consiguió casarse con la hija del rey allanando su camino al trono.
No quiero dejar de mencionar el hecho de que la palabra David no era originalmente un nombre de persona, sino un grado militar similar a comandante. De lo que se deduce que David no actuaba en solitario sino que era el jefe de una banda militar o, más probablemente, paramilitar, es decir, fuera de la jurisdicción del rey.
No haréis incisiones en vuestros cuerpos por los difuntos, ni grabaréis marcas o tatuajes sobre vuestra piel.
Levítico 19,28
En muchos pueblos de la antigüedad era una práctica frecuente marcarse el cuerpo con escarificaciones o tatuajes. Estas marcas podían hacerse como signos identificativos de pertenencia a un pueblo, como trofeos por hazañas guerreras o como simple adorno.
Los israelitas, tal vez con el fin de distinguirse de los pueblos vecinos, prohibieron esta práctica.
Aléjate de las expresiones perversas y evita las palabras corruptas.
Levítico 25,17 ¿?¿?
Supongo que se trata de un error. En tres biblias distintas he buscado este versículo y lo que dice es:
Y no engañe ninguno a su prójimo, sino temed a vuestro Dios. Porque yo soy Jehová vuestro Dios.
En los tiempos en los que no existía la escritura, la palabra era el medio por el que se hacían los pactos, contratos y se transmitía la información.
Era el pegamento que mantenía unida a la comunidad. Cualquier expresión perversa o mentira dañaba a otras personas y rompía la cohesión social, de ahí que los sacerdotes fueran muy estrictos en que las palabras pronunciadas fueran siempre correctas y veraces.
Cumplirás lo que tus labios pronuncien: Harás de acuerdo con el voto que hayas hecho a Jehovah tu Dios, la ofrenda voluntaria que hayas prometido con tu boca.
Deuteronomio 23,23
Los egipcios tenían dioses con forma de hombre y cabeza de animal. Herodoto afirmaba que los dioses griegos eran los mismos dioses egipcios pero con cabeza humana. La diferencia entre unos y otros es que los dioses griegos tenían el don de la palabra. Podían hablar y su palabra conformaba la realidad.
El pueblo de Israel consideraba que el mundo había sido creado por la Palabra de Dios.
"Hágase la luz. Y la luz se hizo."
La palabra de Dios es sagrada. La palabra del hombre es un don de Dios y, como tal, también debe ser sagrada.
En un tiempo en que no existían los tribunales ni la escritura, las palabras tenían el valor de un contrato, de un compromiso que había que cumplir.
La palabra dada a los semejantes había que cumplirla.
La palabra dada a Dios, aún más.
Escrito y Publicado el 12 de Enero de 2015
Las Normas de la Biblia: 1 La Maldición 2 El Sexo 3 La Guerra 4 El Vicio en la Antigüedad 5 Los Falsos Profetas 6 La Esclavitud